Aceite y Jabones

ingredientes exclusivamente vegetales. No voy a entrar en las polémicas del cargo de conciencia del uso de ingredientes animales ni de si se trata de una moda lo de usar todo vegetal. Lo que si puedo decir es que se pueden hacer perfectamente jabones de gran calidad exclusivamente con aceites vegetales. Debemos intentar que se trate siempre de aceites de primera presión en frío que son los que mantienen más sus propiedades naturales originales. Esto significa que los frutos se exprimen por medios mecánicos sin aplicación de calor ni disolventes lo que hace que conserven sus vitaminas e insaponificables. También nos encontraremos con aceites refinados a los que se le ha suprimido total o parcialmente su olor y/o color. Pueden ser (son) perfectamente válidos para nuestros jabones.
Cada aceite tiene unas propiedades diferentes y podemos combinarlos para obtener lo mejor de cada uno de ellos.
Empezaremos por el mejor de los aceites para jabonear, el aceite de oliva. En otros países no se pueden permitir su uso. Nosotros tenemos la suerte de disponer de él a un precio razonable. Es un aceite a priori blando, ya que no se congela hasta bajas temperaturas pero produce un jabón bastante duro. No obstante, al mojarse es un jabón lamioso, sobre todo si tiene un sobreengrasado alto, que tiende a gastarse pronto. Además no produce demasiada espuma pero es un jabón suave que deja la piel mejor que ningún otro. Se suele usar de un 50 a un 100%(jabón de Castilla) en la fórmula.
El aceite de coco aquí en España es más difícil de encontrar pero también es un ingrediente casi imprescindible para la jabonería. Su principal particularidad es la cantidad de espuma que produce y su enorme limpieza.
Tanto es así que, un jabón sólo de coco, puede resultar demasiado limpiador y producir sequedad en la piel. Proporciona además bastante dureza al jabón lo cual lo hace un buen complemento para el aceite de oliva. Se suele usar de un 10 a un 30% como máximo.
El aceite de ricino aunque parezca que no, aquí es más fácil de encontrar que el de coco. En algunas droguerías lo venden para modelismo pero hay que asegurarse de que se trata de primera presión en frío y que es de grado cosmético. El de ricino es un aceite muy espeso. Medio marciano.
Proporciona acondicionamiento al jabón. Viene muy bien para hacer champú y jabones para el cuidado de la piel pero, por su extrema solubilidad, no conviene usarlo en exceso. Produce un jabón muy duro pero al contacto con el agua se deshace completamente. Es un aceite que acelera bastante la traza. Se suele usar de un 5 a un 10% como máximo.
La manteca de cacao es un ingrediente que por ser más caro se usa en menor cantidad. Proporciona suavidad, emoliencia, dureza y cremosidad en la espuma. Además, aunque también la hay desodorizada, proporciona muy buen aroma a chocolate. Es muy duro y tiene un punto de fusión bastante alto. Se usa de un 5 a un 15% preferiblemente.
El aceite de palma se usa por su característica de dar cuerpo al jabón, haciéndolo más duro y con un tacto más untuoso. Es un aceite relativamente barato y produce una espuma muy cremosa. Se suele usar de un 10 a un 30%.
El aceite de palmiste o hueso de palma, procedente del hueso de la palma, tiene características casi idénticas al de coco pero resulta un poco más suave y se puede usar en mayor cantidad. Es un aceite bastante duro pero no tanto como la manteca de cacao.
El aceite de maíz es un aceite barato que produce burbujas y acondicionado de la piel pero no conviene abusar de él pues tiene tendencia al enranciamiento. Se puede alargar su tiempo de vida añadiendo vitamina E pero en ese caso no se si resulta rentable su utilización. Se puede usar de un 5 a un 15%.
Del mismo modo el aceite de girasol no conviene para la elaboración de jabones por su facilidad de enranciamiento.
Cada aceite tiene unas propiedades diferentes y podemos combinarlos para obtener lo mejor de cada uno de ellos.
Empezaremos por el mejor de los aceites para jabonear, el aceite de oliva. En otros países no se pueden permitir su uso. Nosotros tenemos la suerte de disponer de él a un precio razonable. Es un aceite a priori blando, ya que no se congela hasta bajas temperaturas pero produce un jabón bastante duro. No obstante, al mojarse es un jabón lamioso, sobre todo si tiene un sobreengrasado alto, que tiende a gastarse pronto. Además no produce demasiada espuma pero es un jabón suave que deja la piel mejor que ningún otro. Se suele usar de un 50 a un 100%(jabón de Castilla) en la fórmula.
El aceite de coco aquí en España es más difícil de encontrar pero también es un ingrediente casi imprescindible para la jabonería. Su principal particularidad es la cantidad de espuma que produce y su enorme limpieza.
Tanto es así que, un jabón sólo de coco, puede resultar demasiado limpiador y producir sequedad en la piel. Proporciona además bastante dureza al jabón lo cual lo hace un buen complemento para el aceite de oliva. Se suele usar de un 10 a un 30% como máximo.
El aceite de ricino aunque parezca que no, aquí es más fácil de encontrar que el de coco. En algunas droguerías lo venden para modelismo pero hay que asegurarse de que se trata de primera presión en frío y que es de grado cosmético. El de ricino es un aceite muy espeso. Medio marciano.
Proporciona acondicionamiento al jabón. Viene muy bien para hacer champú y jabones para el cuidado de la piel pero, por su extrema solubilidad, no conviene usarlo en exceso. Produce un jabón muy duro pero al contacto con el agua se deshace completamente. Es un aceite que acelera bastante la traza. Se suele usar de un 5 a un 10% como máximo.
La manteca de cacao es un ingrediente que por ser más caro se usa en menor cantidad. Proporciona suavidad, emoliencia, dureza y cremosidad en la espuma. Además, aunque también la hay desodorizada, proporciona muy buen aroma a chocolate. Es muy duro y tiene un punto de fusión bastante alto. Se usa de un 5 a un 15% preferiblemente.
El aceite de palma se usa por su característica de dar cuerpo al jabón, haciéndolo más duro y con un tacto más untuoso. Es un aceite relativamente barato y produce una espuma muy cremosa. Se suele usar de un 10 a un 30%.
El aceite de palmiste o hueso de palma, procedente del hueso de la palma, tiene características casi idénticas al de coco pero resulta un poco más suave y se puede usar en mayor cantidad. Es un aceite bastante duro pero no tanto como la manteca de cacao.
El aceite de maíz es un aceite barato que produce burbujas y acondicionado de la piel pero no conviene abusar de él pues tiene tendencia al enranciamiento. Se puede alargar su tiempo de vida añadiendo vitamina E pero en ese caso no se si resulta rentable su utilización. Se puede usar de un 5 a un 15%.
Del mismo modo el aceite de girasol no conviene para la elaboración de jabones por su facilidad de enranciamiento.
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